sábado, 24 de diciembre de 2011

"Los enamoramientos", de Javier Marías, mejor libro del año 2011 según Babelia.


Que Babelia decida ahora que "Los enamoramientos" es la mejor novela del año 2011 no quiere decir que no haya otras mejores o que hayan cosechado más éxitos de ventas y de críticas. Habrá tantas listas como lectores; se alegrarán sus incondicionales (nos alegramos, de hecho) y se tirarán de los pelos sus detractores (algunos aliviarán su enfado y perderán su valioso tiempo en insultar por este reconocimiento a Marías bajo un nick, como ya ha sucedido, qué pena). Para la gran mayoría de la población que, como ya sabemos, no lee mucho, esta noticia será ignorada. 


Pero que a tu escritor favorito le obsequien con un reconocimiento público, o le otorguen un premio, por menos relevantes que éste sea, hace que uno se sienta en parte ganador: como cuando se disputa un partido y gana tu equipo (supongo); o como cuando vence tu canción favorita en Eurovisión (valga como ejemplo frívolo); o como cuando un amigo o una persona muy querida (como es el caso) obtiene una recompensa por un trabajo bien hecho. Cada vez que aparece la noticia de un nuevo premio para Marías, en parte me siento también victoriosa, y comparto a distancia su alegría.

Comparada con el resto de la obra de Marías, quizá "Los enamoramientos" no sea su mejor libro (sin menospreciarlo de ningún modo, me parece un libro fantástico, pero no hay que olvidar "Tu rostro mañana", "Corazón tan blanco", "Mañana en la batalla piensa en mí", "Los dominios del lobo" y un largo etcétera, libros con los que Marías se puso a sí mismo el listón muy alto). Supongo que quizá haya cosechado mucho éxito de lectores y críticos por ser una novela muy asequible (sin esas habituales y difíciles "regresiones" suyas, como escuché el otro día por ahí a alguien...) y técnicamente impecable (como siempre).

Feliz de seguir recomendando a Marías sin descanso. Mi enhorabuena, Majestad.

sábado, 3 de diciembre de 2011

"La jaula" - Javier Serrano


“La jaula” es una novela magistral, intemporal, redonda, metafórica y absolutamente envolvente. La historia parte de un hecho insólito y dramático: Bastián Bastián, humilde pasante de notaría, despierta de un letargo y se sorprende encadenado y rodeado de presos dentro de un furgón que les abandona en una extraña prisión sin puertas de la que sin embargo no es sencillo escapar. La prisión, de arquitectura circular, evoca la Utopía de Platón, apresando en su interior una sociedad extraña compuesta por reos que cada día realizan maquinalmente las mismas tareas grises y desprovistas del más mínimo ápice de humanidad o calidez.

Su única función es fabricar muñecas artesanales y burdas, a cambio de las cuales consiguen la comida que les mantiene vivos. La prisión circular está rodeada de un vasto paraje absolutamente desértico sin rastros de civilización o vida animal. Viven aislados, balanceándose en un limbo fuera del tiempo y del espacio. Estos matices inquietantes y la permanente sensación de agobio recuerdan (y hacen que este texto esté a la misma altura) a novelas tales como “El país de los ciegos” de H.G. Wells o “El desierto de los Tártaros” de Dino Buzzati.

Es una historia opresiva y brutal, una suerte de distopía circular en la que, aunque sus personajes intenten con todas sus fuerzas y recursos escapar a su destino gris, una y otra vez vuelven, sin remedio, al punto de partida inicial. Esta trama es la metáfora perfecta de un sentimiento de impotencia aplicable a muchos ámbitos y situaciones de la existencia humana. La imagen del hombre como jaula de sí mismo planea como un ave al acecho a lo largo de toda la narración.



Imagen: "Blancanieves" (Edelvives). Por Benjamin Lacombe

domingo, 20 de noviembre de 2011

"Lulu" - Mircea Cărtărescu


Hace unos días afirmaba que "Cegador" desprendía la luz rara de lo grotesco. “Lulu”, libro en el que Cărtărescu explora las claves de su adolescencia, también encaja bajo esa definición: el texto comienza de una forma más objetiva y lineal pero, a medida que avanza, se sumerge igualmente en las aguas de lo soñado.

“Lulu”  es un experimento: supone un punto y aparte en la carrera literaria de Mircea Cărtărescu. Hasta el comienzo de la redacción de “Lulu”, había tenido mucho éxito, sobre todo con sus relatos, y adquirido reconocimiento mundial. Pero hay algo en su interior, una puerta que permanece cerrada desde hace muchos años, que le impide seguir adelante con normalidad, por eso se retira para escribir el texto que le eliminará de todas formas: si no consigue abrir esa puerta a golpe de pluma, morirá ahogado por su propia angustia y le encontrarán, ya descomponiéndose, volcado sobre el texto, fundiéndose con él.

(...) Mi sangre debe de haberse mezclado con remolinos de aire y debe de haberse cargado de islas de cuajo. Envejecido por filones de linfa, saliva, bilis y esperma, mi sistema arterial ha reventado como los viejos conductos de gas y, sin embargo, tengo que dominar los locos latidos de mi corazón, las dilataciones y contracciones de mi cerebro, que bombean adrenalina, tengo que permanecer lúcido hasta el final. Hay que mirar al drama cara a cara, aunque sea solo por un instante. Luego la hemorragia puede irrumpir en los subterráneos de la mente, puede rebosar por las encías y la nariz y caer sobre estas hojas, empaparlas y transformarse en el quinto humor, el jugo azul de la tinta. Me encontrarán como siempre he querido: putrefacto desde tiempo atrás, con la cabeza derrumbada sobre mi manuscrito, pegado a él, uno con él... Él, carne de mi carne; yo, texto de su texto...

Si, por el contrario, consigue abrirla y arrojar luz sobre ese recuerdo oscuro, una parte de él también habrá muerto, pero esa muerte supondrá desprenderse del peso que le atenaza y adquirir alas para comenzar a volar, de una vez por todas libre.

Por eso, “Lulu” es un viaje mágico a las profundidades de la mente. Cărtărescu recorre los lugares más oscuros de su conciencia, a través de recuerdos más o menos vagos, infectados de sus obsesiones y repletos de las mismas imágenes que ya se esbozaban en “Cegador” y que constituyen sus filias y fobias más recurrentes, esforzándose en todo momento (dejándose la piel) por desentrañar las oscuridades de cada instante de su pasado. El lector hace con él el descenso y camina pesadamente por estancias cubiertas de lodo, de mariposas devoradas por horribles arañas, repentinas luces cegadoras, miedos atávicos y sonidos orgánicos de procedencia desconocida. Impresionante y magistral, “Lulu”.

(...) Cuando metían goles aullaban todos al unísono, los gritos de las chicas tapaban entonces los trinos y el susurro de los árboles. ¿Con qué podía enfrentarme a ellos? ¿Con mis miserables versos? ¿Con mi camisa de nylon? ¿Con mis ojos, que no podían fijarse en ningún objeto porque ningún objeto de este mundo les interesaba?

miércoles, 16 de noviembre de 2011

"Cegador" - Mircea Cărtărescu


"Cegador" desprende la luz rara de lo grotesco, de las obsesiones, de los recuerdos umbríos y del inaprehensible mundo de los sueños. Es una historia deslumbrante, brillante (cegadora). Mircea Cărtărescu cuenta aquí su infancia ("Lulu", próxima lectura, recoge su adolescencia), con un inicio que sitúa al lector en uno de sus primeros recuerdos: el pequeño Mircea está dejando pasar el tiempo mirando Bucarest por la ventana de su habitación, un recuerdo objetivo y claro. Pero, poco a poco, de forma progresiva y muy sutil, aparecen escenas delirantes y brutalmente metafóricas que traen al presente sus recuerdos, escenas que proceden del mundo de los sueños y que retroceden a lo primitivo, a los miedos atávicos, llenas de situaciones y de personajes ancestrales. La maestría de Cărtărescu se demuestra cuando el lector percibe esos descensos al mundo de lo irreal sólo cuando ya ha llegado, ya que la línea se cruza con tanta naturalidad y fluidez que no es fácil percibir el cambio. Así, el mundo real y el imaginado que conforman la existencia de todo ser humano se mezclan en una suerte de danza antigua que Cărtărescu nos brinda con artes de prestidigitador.

En estas escenas oníricas y magistrales aparecen de forma recurrente las obsesiones que forman el mundo del escritor, como la composición del cuerpo humano o los insectos. Las mariposas, en concreto, protagonizan una de la escenas más inquietantes y destacables (pero hay tantas) de la narración: aquélla en la que una mujer permanece encerrada en la cabina de un ascensor junto con una mariposa gigante, disfrutando de una existencia desquiciante: este pasaje, en concreto, es demoledor y está maravillosamente bien escrito.



Me ha encantado leer a Cărtărescu y disfrutar de su literatura desgarrada, desnuda y absolutamente pura, así como de la continua conexión que establece con el mundo de lo primitivo que permanece encerrado en lo más profundo de nosotros mismos. Su prosa, de lenguaje preciso y delicado, es la de alguien culto, sensible y sin duda con buenas influencias literarias, todo lo cual invita a continuar buscando sus libros con ilusión y fe de acólito.

(...) En cuanto a lo que está fuera... ¿Pero qué hay, fuera? Sin los fotones que caen sobre los objetos y rebotan en el cristalino de mis ojos -esferas horribles plantadas en un hueso del cráneo-, el mundo sería un fango oscuro de reverberaciones, como el universo de las arañas, para las que sólo existe lo que hace vibrar su red irrisoria. Para mí, la imagen horrorosa de la muerte no es el no ser, es el ser sin ser, es la vida terrorífica de la larva, de la lombriz, de la concha en el fondo del abismo, es la carne viva e inconsciente con la que todos estamos remendados. Recibimos la luz por dos óvulos córneos llenos de gelatina, la convertimos en impulsos eléctricos y la trasladamos a un montón de mucílagos húmedos en una concha caliza. Jamás sabremos cómo una longitud de onda se convierte en una sensación subjetiva, cómo vemos ¿pero cómo vemos, Señor? un pétalo de diente de león. Jamás llegaremos a comprender cómo puede existir lo que en toda nuestra vida no vimos, oímos, probamos, olimos ni tocamos. Nuestra vida: limitada a nuestro universo enrollado sobre nuestro cadáver como una mortaja, como las cintas esteladas de las momias. Nuestro mundo: el campo de nuestras sensaciones. El moho tierno de la luz que nos cubre las pupilas, el fieltro sonoro que nos crece sobre los tímpanos.

domingo, 6 de noviembre de 2011

"El viajero más lento" - Enrique Vila-Matas


Este libro de artículos es una reedición del mismo título publicado en la colección Argumentos de la editorial Anagrama, en 1992. Recoge una serie de textos aparecidos en diversos medios entre 1968 y 1992 en los que se hace un repaso por la obra de grandes escritores que han influido en la literatura de Vila-Matas como son: Adolfo Bioy-Casares, Céline, Conrad, Kafka, Pessoa, Melville o Robert Walser, a los que se añaden dos textos inéditos.

Me ha encantado leer este libro de artículos en esta nueva edición de Seix Barral, porque suponen una curiosidad, al editarse de nuevo ahora, tanto para los seguidores habituales de Vila-Matas como para quienes se acercan por primera vez a la obra de este autor. En “El viajero más lento” se condensa muy bien la esencia de la escritura de Vila-Matas, y muchos de los artículos son el primer esbozo de lo que luego fueron capítulos, tramas y personajes de sus libros posteriores.

Una de las características principales en la obra de Vila-Matas es el continuo homenaje a sus escritores favoritos, a la alta literatura. Esto significa por un lado que no esconde sus influencias y que ama de verdad la literatura y por otro lado, que el hecho de leer sus libros nos va a abrir nuevos caminos hacia otras obras y otros escritores que no conocíamos. Eso es estupendo.

Además de los artículos que son homenajes a escritores, me quedo con un artículo genial sobre la importancia de los nombres donde se hace un extenso e interesantísimo recorrido por los nombres reales y los apodos de muchos escritores que nos resultan familiares, como Flann O´Brien, Bernardo Atxaga o Joseph Conrad.

También es muy interesante, y divertido, el titulado “Lo que Brando decía”, una entrevista a Marlon Brando tan entretenida como falsa que en 1970 encargaron traducir a Vila-Matas: como no sabía hacerlo, y para no perder el trabajo, se la inventó, y el texto pasó como verdadero durante mucho tiempo. Diez años más tarde, según confiesa Vila-Matas en este libro, cuando desveló el fraude, volvió a publicar ese texto en otra revista, con tan mala suerte que no encontró a tiempo el texto original y tuvo que volver a inventarse la entrevista a Marlon Brando. Todo esto supuso que otra entrevista, esta vez verdadera, a Dalí, no se la creyera nunca nadie. Es una anécdota que representa muy bien la personalidad y la literatura de este escritor: delirante y genial.


viernes, 21 de octubre de 2011

"Sueños de bolsillo" - Francesco Spinoglio



“Sueños de bolsillo” es un libro estupendo, honesto y bien escrito. Se trata de una autobiografía, por lo que partimos de ese pacto tácito y casi espiritual entre escritor y lector, en el que el primero expone los hechos de forma que el segundo ha de dar por sentado que son ciertos. En este caso Francesco utiliza la primera persona del singular pero nos habla a través de su alter ego Tommaso, quién sabe si para variar igualmente el resto de nombres de los personajes y no exponer al público la privacidad del resto, o si es para estar más cómodo a la hora de matizar los hechos y contarlos no de la forma en que sucedieron, sino en la que a él le habría gustado que lo hicieran. Qué importa. El resultado es un libro que engancha al lector desde la primera línea, que es directa y ya nos advierte tanto del tono sin afeites de la narración como de la imaginación sin límite del protagonista: “La cosa empezó así: quería ser un zorro. Rojo, a ser posible.”

El carácter soñador y el espíritu de superación del protagonista destacan en algunos de los pasajes más interesantes del libro como por ejemplo, en el que describe los meses en los que aprendió un nuevo idioma y trabajó mientras estudiaba para ahorrar y volver al lugar de vacaciones familiares para seducir a una chica de la que se había enamorado. Este viaje repleto de tintes mágicos finaliza con una noche en la misma habitación de hotel de Staufen donde, según cuenta la leyenda, Fausto vendió su alma al diablo, y sólo por este pasaje el libro ya merece ser leído. Es inolvidable el ambiente glorioso que se crea en torno a la noche, el aullido del viento y las gárgolas de la catedral que el protagonista ve desde la ventana: el lector, por unos instantes al menos, respira la misma niebla.

A todo esto hay que añadir que la edición física del libro es maravillosa: el texto no tiene ni una sola falta o errata, el tamaño y la fuente son los adecuados y el diseño de la cubierta es sobre todo elegante; se incluyen además estupendas ilustraciones en las hojas previas al texto. Eutelequia es una editorial joven que ha empezado pisando muy fuerte y ya se está haciendo un hueco muy importante en el mundo del libro: no le pierdan la pista.

lunes, 3 de octubre de 2011

"Vivir y morir en Lavapiés" - José Ángel Barrueco


Leo estos días, ávidamente, “Vivir y morir en Lavapiés”, la nueva novela de José Ángel Barrueco, publicada por Ediciones Escalera y recién salida del horno. Una vez más, como es habitual en su caso, la lectura ha sido una experiencia trepidante y vertiginosa. Tanto por su presentación en fragmentos breves, como por la forma en que está escrita, rápida y libre de adornos prescindibles, es capaz de enganchar al lector con mucha facilidad.

Esta novela es un recorrido escrutador y profundo por los entresijos del barrio madrileño de Lavapiés: JAB nos dibuja un mosaico de costumbres y personajes fruto de una cuidadosa observación diaria, describiendo con precisión de cirujano tanto las escenas que podríamos encontrarnos cara a cara en las calles y locales dando un paseo por el barrio como aquellas otras que nos estarían vetadas por transcurrir en el interior de los hogares de los vecinos del barrio.

Dado que este barrio es prolijo en contrastes, por sus aceras deambulan personajes tales como jubilados, parados, inmigrantes, modernos, mafiosos, actores, policías, niños, comerciantes, prostitutas, curiosos, ladrones, drogadictos, adolescentes, poetas,  vagabundos... mezclándose e intercalándose en una danza colorida e irracional.

La novela transcurre a lo largo de un solo día, dividiéndose en tres partes, a saber: mañana, tarde y noche. Su originalidad reside en su propuesta de presentación. Como he comentado antes, se trata de fragmentos breves, con hilos argumentales más o menos largos: existen desde historias que ocupan uno solo de estos fragmentos, a modo de pincelada o instantánea breve pero muy descriptiva, hasta historias que comienzan en la primera parte de la novela y se van desarrollando hasta que conocemos su desenlace en la parte final. Este formato me ha gustado mucho, porque es imposible que ninguna historia sature al lector al ir intercaladas. Además, así se mantiene e incluso se acrecienta el interés por saber cómo se desarrollarán las historias que vamos quedando interrumpidas por ir sabiendo un poco más de las otras, y así sucesivamente.

Leyendo “Vivir y morir en Lavapiés” se tiene la sensación de tener los pies plantados en el centro del barrio con una visión de 360º y conocimiento absoluto de lo que le está ocurriendo en todo momento a cada habitante del barrio, por lo que gustará a todo lector con un mínimo interés por este barrio, extensible también a las situaciones que se viven en muchos otros, madrileños o no, de características similares.

Sobre la precisión en la descripción y la capacidad de síntesis, los que leemos a Barrueco desde hace años y hemos conocido sus artículos periodísticos de opinión, sabemos que es un escritor que, si por algo se caracteriza, es por su capacidad de observación, sometiendo siempre a riguroso examen los detalles más pequeños. Este libro es un homenaje a las técnicas de escritura que utilizaba William S. Burroughs, y también es comparable con este escritor esa capacidad de observación tan afinada. Personalmente, también he establecido sin querer equivalencias o similitudes entre esta novela con otras dos anteriores del mismo autor: la escritura tan fluida, el descenso a los bajos fondos humanos y la falta de escrúpulos me llevan inevitablemente a “Monólogo de un canalla”, así como la descripción de personajes del barrio tan acertada y las continuas y ricas referencias bibliográficas y cinematográficas me llevan a “Recuerdos de un cine de barrio”, reeditada hace poco por la editorial Baile del Sol.

Es una novela para tener en cuenta a la hora de leer y regalar a conocidos: es vertiginosa, no da respiro, está muy bien escrita y además es de un gran escritor, coetáneo y accesible. Qué más se puede pedir. Y, como siempre, un fragmento como muestra, representativo del resto, pero hay mucho más:

Cuatro ancianas, con bolsos y bastones y permanentes. Caminan por la acera. Van a  pasar por la esquina de los ecuatorianos. No dan un rodeo. Pasan por en medio. Algo que gente más joven no haría. Una de ellas levanta la cabeza. Mira a uno de los hombres: sus ojos exigen respeto. Los muchachos se apartan, las dejan pasar. Ellas se alejan ,charlan sobre nietos y recetas de cocina.
-¡Chuta! Ni que esas tuvieran pinga, ñaño...
-Vivieron una guerra civil, fumón. Eso endurece. Es de ley.
-¿Una guerra civil, man? ¿Dónde? ¿Acá?

domingo, 2 de octubre de 2011

Sobre la magia de la música.


La melodía continúa, cambia, se transforma, Krito revive las consecuencias  de aquello, la maldición interior pesando en su vida, la destrucción para siempre de su capacidad de amar, y recordándolo abre los ojos, se contempla con realismo implacable, se abraza a sí mismo donde está, se acepta reconciliado... Porque es tocando fondo, aunque sea en la amargura y la degradación, donde uno llega a saber quién es, y donde entonces empieza a pisar firme. Y desde lo alto, desde la noche transfigurada por la música, llega al fondo del pozo el bálsamo del arte, despierta la sensatez de la sabiduría, y Krito empieza al fin a estar en paz... Desde ese momento sólo es oído y sentimiento, olvido de los demás, envuelto en música, inundado de música, apacentado en música. Es pájaro, caballo, navegante, planeta. Es corazón latiendo.


Tarda en darse cuenta de que la música ha cesado, de que abajo no hay apenas ruido. Oye crujir la vieja escalera de madera por las cautas pisadas de una muchacha y las más fuertes del tardío cliente que la sigue hasta la yacija. Oye una voz reclamando agua. La vida le envuelve de nuevo y ve al aulista, soltándose la cinta que mantenía los tubos contra su boca.
-Amigo, amigo -le dice suavemente-. ¿Qué haces con el viento en esos tubos? ¿Cómo lo alargas, lo trenzas, lo frenas, lo aceleras, lo haces saltar o doblegar?
El aulista sonríe y tantea hasta encontrar el jarro del que bebe un trago.
-Esta noche te confesaré mi secreto... No soy yo quien lo hace; es el mismo viento que está vivo y ama los tubos estrechos con las repentinas portezuelas que se abren y cierran. Sí, te diré mi secreto. Cuando nací, en Tracia, mi madrina fue una maga de hierbas, como llamamos allá a las mujeres con poderes ocultos, y no me regaló nada. Mis padres se enfadaron, pues habían esperado que me diese la vista sin la que nací, pero ella sabía que aún no era el momento. Fue más tarde, cuando ya me apuntaba la barba. Un día se me acercó en el monte y sopló tres veces en mis dedos. Por eso el viento los reconoce y ellos a él; por eso ellos le llaman y él les obedece.
-Comprendo -dice Krito, mientras piensa de qué triste o alegre historia personal será transmutación defensiva esta leyenda.
-No, no comprendes -continúa Yarko, cambiando su tono ligero en otro melancólico-, porque aún no he terminado. Después de soplar en mis dedos la maga tocó mi corazón con su mano izquierda y me dejó una cicatriz para siempre. Por eso el viento y mis dedos sólo saben tocar como has oído.
Y ahora Krito sí comprende que en la vida de Yarko hubo otra Kalidea. Se acerca al aulista y abraza a su hermano en lo irremediable.


José Luís Sampedro
"La vieja sirena"
Ediciones Destino, 2006

viernes, 16 de septiembre de 2011

"Caribou Island" - David Vann


Caribou Island” es la nueva novela de David Vann, quien el año pasado nos sorprendió con “Sukkwan Island”, una novela en la que un padre y su hijo adolescente, cuya relación está bastante deteriorada, deciden pasar un año viviendo juntos en una cabaña alejada de la civilización. La lucha contra la naturaleza y su propia lucha interna terminan en un desenlace... léanlo. Pues bien. Ahora, en “Caribou Island”, Vann retoma el tema del aislamiento de la civilización y las relaciones interpersonales tormentosas, solo que ahora se centra en el tema de las parejas. En ese tipo de parejas que, en realidad, no se quieren, y que conviven haciéndose daño día tras día.

Retrata a la perfección la desagradable situación de tener una pareja que no te valora ni te quiere de la misma forma, así como el día a día ocultando sentimientos para no empeorar la situación y la sensación de vacío y angustia cuando sabes que el lugar que ocupas en su vida es secundario. Vivir, a sabiendas o con la sospecha de que existe en la vida de tu pareja otra persona que ocupa el lugar que tú deberías llenar. Desde fuera parece fácil decidir que hay que huir, escapar de esa situación, abandonarla. Pero a veces no se tiene otro lugar al que regresar, y entonces uno se queda, sabiendo que la vida siempre será un poco peor. Es una historia devastadora. “Sukkwan Island” también relataba una historia dramática y dolorosa pero, al lado de “Caribou Island”, sería como comparar un suicidio (Sukkwan) a una muerte lenta y dolorosa (Caribou), según mi forma de verlo.

No obstante, es una novela que se sufre disfrutando, o que se disfruta sufriendo, porque propone unas situaciones realmente angustiosas pero está maravillosamente bien escrita. Las novelas de David Vann se han comparado con “The road” de Cormac McCarthy, y aunque parezca exagerado, porque McCarthy es muy bueno, yo estoy de acuerdo, y recomiendo esta novela brutal a todo aquél que se arriesgue a leerla. Espero opiniones.


martes, 13 de septiembre de 2011

"Deseo de ser punk" - Belén Gopegui


Leer "Deseo de ser punk" es una experiencia similar a escuchar una de esas canciones inmortales, desgarradas, salvajes, de las que "no suenan sino que te atraviesan por dentro". Con los ojos cerrados y el volumen muy alto.

Es la voz de una adolescente que no se centra exclusivamente en la revolución hormonal propia de la edad, en los chicos, cotilleos, amigas-barbie y centros comerciales, como es la tónica habitual en las secciones de libro juvenil actual (por no hablar de los elfos-fantasma que luego resultan ser vampiros). Al contrario; recrea a la perfección los pensamientos que todos hemos tenido al atravesar esa etapa de nuestra vida, cuando se buscan con anhelo aquellas cosas que te reflejen e identifiquen: amigos con gustos similares, la ropa, sobre todo la música y la literatura... o lo que es lo mismo, la búsqueda de un código, como lo define Gopegui a lo largo de toda la novela. Teniendo la música rock (referencias continuas a letras de canciones y temas míticos) muy presente en todo momento.

Me ha encantado que el libro me absorbiera ya en las primeras páginas con frases increíblemente bien escritas y cargadas de significado. Luego, cada personaje que aparece es memorable y brillante, si fueran actores en una película diría que todos, sin excepción, han estado tremendos.

Es un libro muy recomendable para adultos porque verán reflejada parte de su propia adolescencia y disfrutarán de literatura de buena calidad, pero también para niños que empiezan a interesarse por novelas que se encuentran a medio camino entre "juvenil" y "adulto", porque a esas edades es muy importante que no estropeen una etapa crucial en sus vidas leyendo textos de más que dudosa calidad como las "Canciones para Paula" por citar sólo un ejemplo, porque habrán errado el camino. Y una pequeña piedra en ese tramo puede suponer el abandono.

Sublime y sorprendente, en definitiva. Seguiré buscando a Gopegui en los estantes. Siguiendo una recomendación altamente fiable, el próximo será "El lado frío de la almohada".


Creo que el rock me está gustando porque vive con la muerte, la sabe.




jueves, 8 de septiembre de 2011

"Una novela francesa" - Frédéric Beigbeder



Frédéric Beigbeder me impresionó con “Windows on the World” y si he de recomendar un libro suyo por supuesto que ese sería el primero, pero también es cierto que “Una novela francesa” me ha parecido un libro bastante bueno y que también recomendaré sin ninguna duda (en segundo lugar, eso sí, detrás de “Windows...”).


En “Una novela francesa”, Beigbeder parte de un hecho reciente y traumático: una detención por consumir droga en la calle. Pasar varias noches encarcelado en celdas que describe como inhumanas le hizo pensar, recordar y recapacitar acerca de su pasado y de ahí surge esta colección de retazos de infancia y anécdotas curiosas. Es llamativo el hecho de que desde las primeras páginas reconoce no recordar apenas nada de su pasado, pero afirma que el hecho de ponerse a escribir sobre ello desencadena de forma mágica su memoria. También, a raíz de esta confesión, se pone en marcha ese pacto entre escritor y lector que siempre existe en los libros pero que se hace más palpable en las autobiografías, algo así como: Voy a contarte mi pasado, pero no será absolutamente verídico, ni completo... tú tampoco podrías recordar a la perfección el tuyo. A la hora de relatar estos fragmentos de su pasado, en ocasiones hace breves referencias literarias y cinematográficas muy interesantes que, para mí, aportan calidad al texto.


Me gusta la escritura de este tipo porque es fresca pero a la vez pausada y elegante, en general tiene mucha empatía con el gran público. Su literatura entretiene y se comprende con facilidad, pero además se disfruta en cada línea de cómo está escrito, y eso para mí, como lectora, cada vez es más importante.


Chloë no ríe cuando le hacen cosquillas en la planta de los pies o en las axilas. Sólo funciona el truco del “bicho que sube y sube”. Mi mano comienza su recorrido en el ombligo y avanza hacia el cuello sobre la punta de los dedos. Cuando se acerca, mi hijita intenta resistirse, se contrae, se retuerce en todas direcciones, aunque no demasiado enérgicamente, dado que espera aquello que teme, desea la tortura que no quiere, y el bichito formado por mis dos dedos continúa trepando hacia su largo cuello de cisne, y pronto llegará a la barbilla... En ese momento, es imposible no derretirse: su risa en cascada es mi medicina, debería grabarla para poderla escuchar una vez tras otra durante la noches de depresión. Si hubiera que definir la alegría de vivir, la felicidad de existir, sería esa explosión de risa, una apoteosis, mi recompensa bendecida, un bálsamo caído del cielo.


La amnesia es una mentira por omisión. El tiempo es una cámara, el tiempo hace desfilar fotografías. El único modo de saber lo que pasó en mi vida entre el 21 de septiembre de 1965 y el 21 de septiembre de 1980 es inventarlo. Es posible que me haya creído amnésico cuando simplemente era un perezoso sin imaginación. Nabokov y Borges vienen a decir más o menos lo mismo: la imaginación es una forma de la memoria.

lunes, 29 de agosto de 2011

vacío


Dejar una vida. Dinamitar todo. No, no todo: dinamitar el metro cuadrado que uno ocupaba entre la gente. Más bien: dejar sillas vacías en las mesas que se compartían con las amistades, no a modo de metáfora, sino en verdad, dejar una silla, volverse un hueco para los amigos, permitir que el círculo de silencio en torno a uno se ensanche y se llene de especulaciones. Lo que pocos entienden es que uno deja una vida para empezar otra.


"Los ingrávidos", Valeria Luiselli

"El libro del cementerio" - Neil Gaiman

         
Desde hace tiempo, en este blog se venera al escritor inglés Neil Gaiman. A partir de leer "Sandman", "Stardust" y "American Gods", y una vez superada la sorpresa inicial, le admiro de forma que en todo momento busco leer todo lo que de él pueda conseguir, sabiendo de antemano que será una maravilla. "El libro del cementerio" se engloba bajo esa definición: sabía que me iba a gustar y por eso tiene más valor que aún así me haya sorprendido tanto. 
Personalmente, me encanta la parte donde Neil cuenta cómo surgió la idea para este libro: 

"(...) Fue mi hijo Michael quien me inspiró este libro. Comencé a pergeñarlo cuando él tenía dos años, viéndolo circular con su pequeño triciclo por entre las tumbas un día de verano. Luego sólo me ha llevado veintitantos años sentarme a escribirlo.
Una vez que me decidí (empecé por el capítulo 4), tan sólo la insistencia de mi hija Maddy, que quería saber qué más pasaba después, me empujó a continuar después de las primeras dos páginas."

El niño protagonista de la novela, Nadie (Nobody) Owens, vive por azares del destino dentro de un cementerio. Son los muertos (y los no-muertos, fabulosos personajes) quienes cuidan de él, por lo que crece aprendiendo los modales y costumbres de épocas pasadas (un aspecto precioso del libro). Su "familia" se compone de personajes muy dispares, originarios de diferentes momentos del pasado, existiendo tanta variedad de personalidades como en el mundo de los vivos, a diferencia de los cuales, los muertos ya no tienen la posibilidad de cambiar nada en sus vidas ya pasadas por lo que, entre otras cosas estupendas, "El libro del cementerio" es un hermoso canto a la vida, una llamada desde el mundo de las sombras, la decadencia, la magia y el olvido a las ganas de seguir aprendiendo, de viajar, soñar, descubrir, investigar, amar... de vivir, en definitiva, apasionadamente.

Se rumorea que falta poco para que esté lista la película basada en el libro: mezclando la parte de acción que tienen muchas escenas junto con la maravillosa estética presente a lo largo de todo el libro y un guión escrito por Neil Gaiman, darían como resultado una película excelente.
Esperando con impaciencia.


domingo, 7 de agosto de 2011

"Luciérnagas" - Ana María Matute


Resulta complicado reseñar a Ana María Matute porque se parte de la premisa de que es una escritora magistral, y el lector curioso que busque en este texto argumentos que le inviten a su lectura, eso ya lo sabe.

Siendo objetiva, hay que resaltar que la historia que aquí se cuenta es muy dramática, no en vano reproduce situaciones de la guerra que Ana María Matute (Barcelona, 1925) pudo sufrir en persona (de hecho, el personaje femenino principal tiene obvias referencias a sí misma): por ejemplo, describe escenas bélicas de gran violencia como bombardeos, disparos, registros o detenciones. Pero, por otra parte, la forma de narrarlo es tan elegante y delicada, posee tanta finura, que el libro se disfruta y engancha. Está plagado de frases extraordinarias que diseccionan de forma muy sutil el alma humana, así como los deseos y anhelos de los protagonistas, es extremadamente refinada y dulce.

El personaje más llamativo es la protagonista principal, llamada Sol (un nombre luminoso en contraposición al realmente suyo, más oscuro, Soledad), es una chica de una sensibilidad y fragilidad muy acusadas que realza aún más, si cabe, el horror de la guerra, por sufrirlo ella, debido a su carácter, de una forma más honda y dolorosa.

Es importante destacar que "Luciérnagas" no se podía encontrar desde hacía mucho tiempo en las librerías, desde que se agotara la antigua edición de Destino, de 1993. Además, es una novela que en realidad data de 1949, pero que fue censurada y se revisó y pubicó en 1955 bajo el título de "En esta tierra". Por eso, esta edición que ahora publica Austral es la única que se podrá encontrar en las librerías. Es una suerte para sus seguidores puesto que no es sencillo encontrar ejemplares de los primeros libros de Ana María Matute, y es una ocasión inmejorable para que quienes no estén familiarizados con su obra la descubran y disfruten con ella. Además, esta edición de Austral, a pesar de ser en formato bolsillo, es muy manejable y cómoda de leer, con un tipo de papel y encuadernación que personalmente, me han gustado mucho.



lunes, 1 de agosto de 2011

"Muerte en Venecia" - Thomas Mann


"Muerte en Venecia" es una deliciosa novela corta que me ha maravillado y gracias a la cual ahora afronto con más ánimo y ganas -y prisa- la tarea de leer "La montaña mágica", del mismo autor.

Releí las primeras páginas hasta encontrar el pulso exacto al discurso del escritor que aparentemente es sencillo y llano pero que contiene gran cantidad de matices (si por algo se reconoce a los grandes literatos es por narrar de forma que la trama pase a un segundo plano). Abundan las descripciones magistralmente detalladas, posee una elegancia y una serenidad difíciles de describir.

El relato trata el encuentro casual entre dos desconocidos: un escritor anciano, viajero solitario, y un adolescente extremadamente bello, y del embelesamiento y fijación del primero hacia el joven, cuando lo descubre. Son especialmente magistrales las descripciones de Mann (1875-1955) acerca del adolescente: transmiten a la perfección su fisonomía y costumbres, que el viejo escritor observa incansable desde que le encuentra, casualmente, en el mismo hostal donde él se aloja.

La gran diferencia de edad entre ambos motiva las reflexiones del protagonista, que da por hecho que cualquier acercamiento a su objeto de deseo es inútil por culpa de su vejez. No obstante, la posibilidad de disimular los estragos del paso del tiempo (cuidados faciales, teñido de cabello, etc.) resaltan un fragmento especialmente bueno del inicio de la novela que en su momento pasa desapercibido por no influir en los acontecimientos del relato pero que ya hacia el final cobra mucho más sentido: es el espanto del protagonista tras observar a un señor mayor intentando aparentar menos años para mezclarse con un grupo de chicos mucho más jóvenes que él.

"Un grupo de jóvenes integraban el pasaje de primera (...): charlaban o reían, complaciéndose en su propia gesticulación, e inclinándose por la borda, lanzaban pullas y remoquetes a sus compañeros que, cartera bajo el brazo, discurrían afanosos por la calle del puerto y amenazaban con sus bastoncillos a los excursionistas. Uno de éstos, vestido con un traje estival de última moda, color amarillo claro, corbata roja y un panamá con el ala audazmente levantada, destacaba entre todos por su voz chillona y excelente humor. Pero en cuanto Aschenbach lo hubo observado con más detenimiento, se percató, no sin terror, de que se trataba de un falso joven. Era un hombre viejo, no cabía la menor duda. Hondas arrugas le cercaban ojos y boca. El opaco carmín de sus mejillas era maquillaje; el cabello castaño que asomaba por debajo del panamá con cinta de colores era una peluca; la piel del cuello le colgaba fláccida y tendinosa; el bigotito retorcido y la perilla se los había teñido; la dentadura amarillenta y completa, que enseñaba al reírse, era postiza, además de barata, y sus manos, cuyos índices lucían anillos con camafeos, eran manos de anciano. Aschenbach se estremeció viéndolo alternar con aquellos muchachos. ¿No sabían, no advertían acaso que era viejo y no tenía derecho a llevar su abigarrada indumentaria de dandy ni a hacerse pasar por uno de ellos? Pues lo cierto es que, con toda naturalidad y como por costumbre, según parecía, lo toleraban en su grupo y lo trataban como a un igual. ¿Cómo era posible algo así?"

lunes, 25 de julio de 2011

"Ven a buscarme" - Javier Marías


Delicioso cuento, primera incursión en la literatura infantil de Javier Marías.







viernes, 22 de julio de 2011

"La vida en llamas" - Luís Alberto de Cuenca


TERROR QUE SALVA

El terror está ahí fuera, donde comienza el mundo
y termina la paz augusta de los libros,
en las espesas sombras de las que se compone
la realidad. Y sólo podemos superarlo
por medio del terror fantástico, ese género
literario que sirve de refugio seguro
frente a las inclemencias del exterior, la llave
que nos abre la puerta del consuelo, la única
barricada posible contra el miedo de ahí fuera.
Y ese terror ficticio no nos atemoriza
ni nos llena de angustia, sino que nos defiende
del otro, del real -de la vida-, y nos salva.


BRUJAS SUICIDAS EN UN BAR

Las brujas. Sus escobas alineadas
en el aparcamiento intergaláctico.
No dejan de beber estas mujeres
torvas, estas mujeres innombrables.
Van cayendo las copas, las botellas,
hasta que al fin las brujas se desploman,
muertas, en el parqué, sin que se inmuten
los cantantes de jazz, los camareros
ni los libros de cócteles que abruman
la barra del local. Las brujas mueren,
entre estertores viles y grotescos,
y nadie se detiene ante sus cuerpos,
aunque sea tan sólo a vomitar
sobre ellos, o a rezar una plegaria
por su eterno descanso. Llega el día
a la luna mediana del planeta
que eligieron las brujas para hacerse
el haraquiri etílico. Las luces
del día, sanguinarias como espadas.
Luces que ciegan a las criaturas
de la noche y trastornan sus espíritus.
En cuanto a las escobas, nadie sabe
para qué sirven, ni le importa a nadie
qué ha sido de sus dueñas.

lunes, 4 de julio de 2011

Impotencia en la era digital.



Estoy harta de comprobar, a través de Histats, que mucha gente (y cada vez más) accede a este blog haciendo en Google búsquedas tipo: “Título / Autor – descargar gratis”. Es evidente que aquí no van a encontrar los archivos digitales que buscan y que si llegan hasta este rincón es por la coincidencia de mis comentarios con los libros que están buscando. Pero resulta descorazonador comprobar, de una forma tangible, como se está perdiendo el gusto por las buenas costumbres y que el placer por tener un libro entre las manos se trunca a la ligera por el de acceder al contenido del mismo de esa forma tan invasiva y fría. A esto hay que añadir el hecho de que no sólo se busca un archivo digital (llegados a este punto de pérdida general del buen gusto que nos rodea actualmente, extensible a todos los ámbitos) sino que se pretende no pagar por ello, adquirirlo gratuitamente: en este contexto, robarlo. Flaco favor para el mundo de la cultura. ¿No les parece suficiente el altísimo grado de analfabetismo e idiotez que asola nuestra sociedad? Para comprobarlo, hagan una prueba que sólo les llevará unos minutos (tantos como puedan soportarlo): enciendan el televisor.

¿Es que quieren ustedes (aquellos que se den por aludidos) terminar de una vez por todas con la industria editorial? Descargando libros en formato digital gratuitamente, se está abogando por el fin de la escritura. (Esto es extensible a la música, cuyo caso es más popular, pero en este blog es la literatura la que nos ocupa y personalmente, absorbe). Ya puede Vd. invertir su dinero en comprar ese horroroso aparato digital, soporte de libros electrónicos, que, si no invierte también en libros, llegará un momento en que sólo se publiquen como novedad los libros de aquellos escritores que quieran regalar su obra.

No acepto el argumento de que los libros son muy caros. Lo son porque desde que el escritor vuelca en ellos su trabajo hasta que el lector se los lleva a casa, hay muchos intermediarios. Pero los 10 euros que en la librería le parecen una exageración se cambian con gusto cada noche por una copa en muchos bares, por poner un ejemplo (cada uno revise su escala de prioridades). Y por suerte aún disponemos de muchas y buenas bibliotecas públicas sin coste añadido para el usuario.
Utilícenlas...

jueves, 23 de junio de 2011

Es una tarde de primavera _ Anne Sexton


Todo aquí es amarillo y todo es verde.
Escucha su garganta, su piel de tierra,
la seca voz de todo lo que pía
vibrando como anuncios.
Las pequeñas criaturas del bosque
portan todas máscaras de muerte
a una cueva estrecha para el invierno.
El espantapájaros se ha secado
los ojos, dos diamantes,
y ha entrado en el pueblo.
El General y el cartero
han quitado sus bultos.
Todo esto ya pasó en otra ocasión
pero aquí no hay nada que esté obsoleto.
Aquí todo es posible.

Por esto
una joven ha dejado caer
sus vestidos de invierno y, de forma
natural, se ha tendido sobre la rama
que cuelga sobre el río en un remanso.
Ella ha sido vertida sobre el brazo,
cuelga sobre las casas de los peces
que entran, salen, nadando en su reflejo
y subiendo y bajando sus piernas de escalera.
Su cuerpo porta nubes hasta casa.
Ella entrevé su cara de agua
en el río donde hombres ciegos
acuden a bañarse a mediodía.
Por esto
la tierra, esa pesadilla de invierno,
ha curado sus llagas  y ha explotado
con vitaminas y pájaros verdes.
Por esto
se retuercen los árboles en sus trincheras
levantando pequeñas copas de lluvia
con dedos sutiles.
Por esto
una mujer de pie junto a su horno
está cantando y cocinando flores.
Todo aquí es amarillo y todo es verde.

Seguramente la primavera permitirá
a una chica desnuda
girar con suavidad bajo su sol
sin que le tenga miedo a su cama.
Ha visto florecer siete
capullos en su verde espejo verde.
Dos ríos confluyen bajo ella.
La cara de la cría se arruga
en el agua y se marcha para siempre.
La mujer es lo único visible
en su belleza animal.
Su preciada y obstinada piel
yace profundamente bajo el árbol de agua.
Todo es, en su conjunto, posible
y también pueden ver los hombres ciegos.


IT IS A SPRING AFTERNOON

Everything here is yellow and green.
Listen to its throat, its earthskin,
the bone dry voices of the peepers
as they throb like advertisements.
The small animals of the woods
are carrying their deathmasks
into a narrow winter cave.
The scarecrow has plucked out
his two eyes like diamonds
and walked into the village.
The general and the postman
have taken off their packs.
This has all happened before
but nothing here is obsolete.
Everything here is possible.

Because of this
perhaps a young girl has laid down
her winter clothes and has casually
placed herself upon a tree limb
that hangs over a pool in the river.
She has been poured out onto the limb,
low above the houses of the fishes
as they swim in and out of her reflection
and up and down the stairs of her legs.
Her body carries clouds all the way home.
She is overlooking her watery face
in the river where blind men
come to bathe at midday.
Because of this
the ground, that winter nightmare,
has cured its sores and burst
with green birds and vitamins.
Because of this
the trees turn in their trenches
and hold up little rain cups
by their slender fingers.
Because of this
a woman stands by her stove
singing and cooking flowers.
Everything here is yellow and green.

Surely spring will allow
a girl without a stitch on
to turn softly in her sunlight
and not be afraid of her bed.
She has already counted seven
blossoms in her green green mirror.
Two rivers combine beneath her.
The face of the child wrinkles
in the water and is gone forever.
The woman is all that can be seen
in her animal loveliness.
Her cherished and obstinate skin
lies deeply under the watery tree.
Everything is altogether possible
and the blind men can also see.




Anne Sexton. Poemas de amor. Linteo Poesía, 2009.



miércoles, 22 de junio de 2011

Madrid, sábado, 25 de junio.


Isabel García Mellado & Irene La Sen
Sábado 25 de Junio a las 22.30h
Café Libertad
C/ Libertad 8
Madrid

viernes, 17 de junio de 2011

"La muerte de Bunny Munro" - Nick Cave


Ocurre con poca frecuencia pero, cuando sucede, es maravilloso: que leas algún libro de un escritor que desconocías, te encante y busques con interés e ilusión otros libros que haya publicado antes. Hace un tiempo tuve la suerte de toparme con uno de esas rarezas infrecuentes y geniales, titulada “Y el asno vio al ángel”, de Nick Cave. No hace falta decir que ahora acabo de leer “La muerte de Bunny Munro” porque la primera me pareció una obra maestra.

“La muerte...” es la historia de un tipo obsesionado con las mujeres, un vie-joven verde, alguien que sólo piensa en sexo, infiel a su mujer constantemente, capaz de encontrar la parte excitante incluso en el cadáver de ella cuando se suicida, un tipo que al quedarse viudo intenta desprenderse de su hijo, alguien totalmente deleznable del que sin embargo no quieres dejar de saber cosas, precisamente por la forma magistral con que está narrado este libro. Nick Cave posee un estilo brutal y único, sólo comparable a su voz y a las letras de sus canciones. Es despiadado y arrogante o eso parece querer aparentar, pero su escritura desprende veracidad y talento, y su pulso narrativo es impresionante.

Leer “La muerte...” sería comparable a ver una película americana, o por algún motivo a mí me ha recordado a eso, a pesar de que la acción transcurra en Inglaterra.

Es, para terminar, un libro que cuenta una historia desagradable que no puedes dejar de leer y que a pesar de ilustrar su cubierta con una fotografía horrible, tampoco puedes dejar de apreciar tener entre las manos, desde un punto de vista bibliófilo y literario.

Nota de la cuarta de cubierta: “Nick Cave vivirá sin duda eternamente porque tiene al diablo aterrorizado.” Rolling Stone.


jueves, 16 de junio de 2011

Poemas de la locura / El hombre elefante - Leopoldo Mª Panero

A la psiquiatría

A ti, castigo del espíritu
rindo este poema vencido ya
nada más nacer, como una espiga
para violar a una mujer -Faulkner-
¡oh! terror de la penitencia para rezar
una vez más de rodillas al espanto
como a un ser sin canto y sin espuma
cerca del lago en que como elefantes
beben los días
cerca del lago en que mueren los elefantes
sabiendo el secreto de su muerte
-un aviador irlandés prevé su muerte-
-Yeats lo dijo-
¡oh! turba philosophorum, alquimistas
que beben de mi orina y de mis ojos
¡oh! cruz, arquetipo del espanto
donde ya todos los terrores nombran mi frente.



I have a sin of fear-
JOHN DONNE

Mi único pecado es haber muerto
es estar toda mi vida pendiente de la oscuridad
del terrible sueño de la muerte
en donde vampiros picarán en mi frente
ya hecha para nada, perfecta culminación
de una situación sin piedad
de un reino sin espíritu
en donde escribo el poema moviendo mis faldas.



No estoy contento de mí mismo
he incumplido la tarea de ser yo
he faltado a las normas del colegio
y no besaré ya más el culo de un gato
andaré ahora entre monos
como en el Laoconte de los monos
belleza perfecta hecha para ser sólo
el novio único de la nada.

martes, 17 de mayo de 2011


Las letras se escapaban por las ventanas, las calles se inundaron de palabras que resquebrajaban el pavimento. La biblioteca había entrado en erupción.

"Aranmanoth" - Ana María Matute


"Hijo mío, no ames como aman los humanos".

A veces es muy aconsejable (y a veces se hace imprescindible) dejarse llevar por la fantasía, abandonando los límites de la realidad y aceptando con naturalidad todo lo que nos encontremos más allá de esas fronteras.

Por eso, Aranmanoth es un oasis para refugiarse de la tonalidad gris y opresiva del mundo real, una historia fantástica para adultos a medio camino entre el cuento largo y la novela corta. Una delicia, en todo caso.

Ambientación medieval, un hada de agua, un caballero y un niño cuya existencia se encuentra dividida entre la naturaleza humana y la fantástica... ¿qué más se necesita para dejarse llevar?

No obstante, y a pesar de que en principio se trata de un cuento fantástico, es importante saber trasladar esta historia a nuestro mundo para constatar que en el fondo es una crítica social brutal que, envolviéndolo todo en ese halo fantástico, deja patente la injusticia que supone que la crueldad y la maldad sean más fuertes que la ilusión y la alegría de quienes no hacen daño a los demás y sólo quieren ser felices. En contraprestación, aquellos que se alimentan de dolor, jamás podrán tener la sensación de sentirse queridos, y ese (casi nada) es su castigo.


jueves, 5 de mayo de 2011

...nazgûl


(...) Y se vio entonces que era una criatura alada: un ave quizá, pero más grande que cualquier ave conocida; y parecía desnuda, pues no tenía plumas. Las alas enormes eran como membranas coriáceas entre dedos callosos;  hedían. Una criatura acaso de un mundo ya extinguido, cuya especie, escondida en montañas olvidadas y frías bajo la luna, había sobrevivido incubando en algún nido horripilante esta progenie última y maligna. Y el Señor Oscuro la había adoptado, alimentándola con carnes putrefactas, hasta que fue mucho más grande que todas las otras criaturas aladas; y como cabalgadura la había entregado a su servidor. Descendió, descendió, y luego, replegando las palmas digitadas, lanzó un graznido ronco, y se posó de pronto sobre Crinblanca, y le hincó las garras encorvando el largo cuello implume.

El Señor de los Anillos: III El Retorno del Rey, J.R.R. Tolkien

jueves, 7 de abril de 2011

"Asco" - José Ángel Barrueco


Leo con entusiasmo la nueva novela de José Ángel Barrueco tras unos días después de salir a la venta, y me quito ante ella el sombrero.

“Asco” es la crónica de un viaje en la que conviven las críticas más feroces y encendidas ante los malos comportamientos de la gente en público, con la tranquilidad y la calma que se desprenden del relax junto a amigos y familiares durante una semana de vacaciones.

La narración fluye con facilidad, es ágil y rápida, para nada engolada ni presuntuosa, y se lee con verdadero placer el relato de un tipo que no se esconde detrás de palabras elevadas o frases complejas que le harán parecer más sabio: no se disfraza, y eso se agradece. Las librerías están abarrotadas de libros y la red está plagada de blogs escritos por tipos que no van de cara, que sólo son capaces de proyectar una imagen (falsa) y que incluso son capaces de mirar a sus lectores a través de unos espejos. Barrueco es el ejemplo contrario a este movimiento absurdo, es un soplo de aire fresco. De sus palabras se desprenden tanto sus magníficas referencias literarias, como su cualidad de tipo honesto y lector incansable.

Como decía, “Asco” mezcla impresiones propias del viaje y de las excursiones con las observaciones de los comportamientos incívicos de sus compañeros de viaje. Es un relato que indigna a la vez que reconforta: lo primero porque se visualizan a la perfección las situaciones que describe y lo segundo porque mientras estás perdiendo de una vez por todas la fe en el género humano te das cuenta de que hay alguien más que piensa como tú y que aborrece esos comportamientos zafios (estamos hablando, por citar algunos ejemplos que se describen en el libro, de: no ceder el paso a alguien que empuja el cochecito de un bebé; de la pérdida de vergüenza y dignidad tras la ingesta de un par de copas; de los padres que permiten a sus hijos menores de edad jugar a las tragaperras; de jóvenes y no tan jóvenes, amontonados, asistiendo al amanecer con una resaca increíble; de camareros que pierden los modales exquisitos cuando no están de servicio; de la glotonería y la insaciabilidad y de la avaricia, de la locura y el delirio de la masa ante el todo incluído, o la barra libre, y de un largo etcétera) y entonces, decía, al darte cuenta de que puedes identificarte con el tipo que lo relata, esa fe se recupera.

Es obvio que la escritura de JAB ha ido mejorando con el tiempo, haciéndose más sólida, pero siempre ha mantenido un pulso narrativo que se vuelve a apreciar en “Asco”: basta con asomarse a su primera novela, “Recuerdos de un cine de barrio” (recientemente reeditada por la editorial Baile del Sol, y muy recomendable), al increíble “Monólogo de un canalla” o a los miles de artículos de opinión publicados durante años en diferentes medios de comunicación. Hay algo que hace que su escritura sea reconocible: el ritmo, la cadencia, la construcción de las frases (su arquitectura). Y esta es una característica de la que no pueden presumir todos los escritores.

Leí “Asco” sin poder parar, en una tarde. Y este dato debería de bastar para contagiar mi entusiasmo.
(Mi enhorabuena).


Nota: "Asco" se presenta mañana, 8 de abril, en la BPE de Zamora y el 15 de abril en Madrid, en la librería Tipos Infames de la calle San Joaquín.

Madrid, miércoles, 27 de abril. La noche de los libros.

martes, 5 de abril de 2011

"Los enamoramientos" - Javier Marías

La nueva novela de Javier Marías, "Los enamoramientos", sigue la estela de la prosa perfecta a la que nos tiene acostumbrados: después de haber escrito joyas como "Mañana en la batalla piensa en mí", "Tu rostro mañana" o "Corazón tan blanco", el listón no puede estar más alto. Es ya muy difícil mejorar, quiero decir.

Estamos ante el que probablemente sea el mejor escritor vivo en lengua castellana -mucho más reconocido fuera que dentro de España-. Como lectora me siento afortunada y feliz de poder disfrutar de este genio en vida -lo que supone la posibilidad de esperar con ilusión y ganas cada vez un nuevo trabajo suyo, o los artículos de opinión semanales- y de poder apreciar su literatura en el mismo idioma en el que originalmente está escrita.

Al igual que sus otras novelas, “Los enamoramientos” no está repleta de acontecimientos y por lo tanto lo de menos es saber qué pasa, Javier Marías no necesita eso. Él extiende al máximo el instante, analiza con precisión y sin prisa cada detalle dotando a sus palabras del ritmo, la musicalidad, la rima interna y la genialidad que constituyen su sello personal.

La literatura de Marías (aparte de ser maravillosa) es un reflejo fiel de la vida: sus narradores no son omniscientes, como no lo podemos ser nunca nadie. Ellos asisten a los acontecimientos, forman parte de ellos, actúan en consecuencia... pero no pueden saber nunca, por ejemplo, qué piensan los demás, o qué hacen cuando no están delante de ellos: esto solo pueden suponerlo. La trama, por tanto, es un elemento secundario, un mero tablero o escenario en el que interactúan los personajes; ni siquiera se trata de desvelarlo todo (quién es el asesino, qué pareja se forma o cuál acaba rota, cuáles son las causas de los hechos) sino más bien, de mostrar las motivaciones que impulsan a actuar a los personajes; la incongruencia entre lo que decimos o hacemos y los pensamientos más íntimos que permanecen ocultos. Nada es totalmente blanco ni negro y al final a uno le configuran las circunstancias en las que se va viendo envuelto.

En esta novela volvemos a encontrar personajes que ya conocemos por otros relatos, son los mismos que protagonizan escenas en otras novelas o cuentos: para los lectores de Marías esto es un regalo, y es un detalle que hace que al leer uno u otro libro tengamos siempre la sensación de estar ante una misma obra inmensa. Personalmente, me ha gustado reencontrar a Ruibérriz de Torres y volverlo a imaginar en niki, aunque fuera otra su indumentaria; o a Luisa (Alday, esta vez); o descubrir al personaje al que curiosamente ha decidido llamar Javier (Javier Díaz-Varela).

En esta ocasión, la novedad reside en el hecho de que la voz narradora es femenina (María Dolz): se trata de una novedad porque los personajes a los que Marías hace hablar en primera persona siempre son hombres, salvo en uno de sus cuentos, “Menos escrúpulos”, donde la protagonista y narradora es una mujer que se presenta al casting de una película pornográfica por estar necesitada de dinero.

También en esta novela están presentes las largas digresiones, un elemento muy característico y reconocible en la literatura de Javier Marías, quizá el principal escollo para que muchos lectores se alejen de sus libros alegando perderse, o no entenderlo: como decía antes, ellos solo quieren saber qué pasa, y quién es al final el malo.

Que aparezca ahora esta novela es un alivio tras la posibilidad de que no fuera a escribir más, o que pasara al menos mucho tiempo antes de un nuevo trabajo, tras haber finalizado “Tu rostro mañana”; y sobre todo, es un regalo.


(...) Era como si hubieran adquirido la costumbre de darse un respiro juntos, antes de ir a sus respectivos trabajos, tras poner fin al ajetreo matinal de las familias con hijos pequeños. Un rato para ellos, para no desprenderse el uno del otro en medio del trajín y charlar animadamente, me preguntaba de qué hablaban o qué se contaban –cómo es que tenían tanto que contarse, si se acostaban y levantaban juntos y se mantendrían al día de sus pensamientos y andanzas-, su conversación sólo me alcanzaba en fragmentos, o en palabras sueltas. En una ocasión le oí a él llamarla “princesa”.

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