jueves, 12 de noviembre de 2009

domingo, 8 de noviembre de 2009

"Un nudo en la garganta: Quince cuentos canallas" - VV.AA.


Quince autores de tres nacionalidades diferentes se unen en este volumen para ofrecernos una variada selección de aquellos relatos en los que se refleja, de una forma u otra, la cara más ruin del ser humano. La advertencia con que nos encontramos al girar el volumen si estamos viendo la cubierta, es la siguiente:

En la presentación, Carlos Salem me encantó leyendo un fragmento de "Muertos prematuros", el cuento de José Ángel Barrueco que abre esta antología y que salió por azar elegido para ofrecer a los asistentes a la presentación. Con su voz rota y llena de matices, consiguió trasladar al público toda la dureza de los personajes de este cuento enmarcado en uno de los barrios más pobres y conflictivos de una pequeña ciudad castellana.

Además de los mencionados más arriba, (y que pueden verse en la imagen), también me ha gustado encontrarme entre estas páginas a David González -siempre es un placer-, de quien tomo prestadas unas frases de su cuento "Detrás de la iglesia", como muestra, y para terminar:

"(...) Te lo juro por mi madre que no sé a quién habrás podido salir tú. No pareces hijo mío. No tienes sangre en las venas.
Es cierto, papá, no la tengo.
No tengo sangre en las venas.
La tengo en las manos.

jueves, 5 de noviembre de 2009

"El viaje del elefante" - José Saramago

"(...) Encaramado en la nuca del elefante, con el saco entre las piernas, vestido con la sucia indumentaria de trabajo, observa con soberbia de vencedor a la gente que lo mira con la boca abierta, señal absoluta de pasmo según se dice, pero que, en realidad, tal vez por ser absoluta, nunca pudo ser observada en la vida real. Cuando montaba a salomón a subhro siempre le parecía que el mundo era pequeño, pero hoy, en el muelle del puerto de génova, objetivo de las miradas de cientos de personas literalmente embelesadas con el espectáculo que les estaba siendo ofrecido, tanto con su propia persona como con un animal en todos los aspectos tan desmedido que obedecía sus órdenes, fritz contemplaba la multitud con una especie de desdén, y, en un insólito instante de lucidez y relativización, pensó que, bien vistas las cosas, un archiduque, un rey, un emperador no son más que cornacas montados sobre un elefante."

miércoles, 4 de noviembre de 2009

lunes, 2 de noviembre de 2009

XIII - Se llamaba Luna y vivía en Valencia

Se llamaba Luna y vivía en Valencia. Dedicaba las mañanas y las tardes a imaginar a qué se parecían las nubes que veía desde los balcones de su dormitorio. Su casa era grande y blanca, adecuada para recibir a diario a miles de personajes. A cual más raro. Parecían zombis, así de dormidos venían. Daba igual lo que Luna dijera o hiciera, si es que alguna vez les decía o hacía algo. Hasta que alguien, en el mundo real o el otro mundo, no les daba un pequeño susto y preguntaba si es que estaban en la luna, ellos vagaban despacio y sin rumbo por los salones de la casa grande y blanca.

Las noches las dedicaba Luna a recoger los objetos que los fantasmas tiraban de las estanterías en su descuidado deambular.

Una vez al año visitaba a su abuela y a sus tías, quienes vivían en el punto más alto del Cerro de Úbeda y en una cabaña a las afueras de Babia, respectivamente.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...